20101023
20101009
¿de verdad?
taxonomía:
ocio
1 críticas
Premian a La Rabia antes de concluirse
taxonomía:
EGO,
ficción,
otra voz,
wonderful day,
áurea carmina isabetia
0
críticas

http://impreso.milenio.com/node/8845568
2010-10-09•Cultura
El escritor Rafael Tiburcio García. Foto: Carlos Juárez
Los pecados a través de la mirada juvenil y la destrucción del entorno por un descontento que se manifiesta después en la autodestrucción personal, son los referentes que el hidalguense Rafael Tiburcio García plantea en su novela Rabia, proyecto actualmente en desarrollo que fue beneficiado con un estímulo económico del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo (Foecah) en su emisión de 2010.
El escritor habló de los detalles de su obra, pensada para ser de largo aliento, y la cual lleva tres cuartas partes de avance. Dijo que es un proyecto que empezó llamándose El Reloj y tiene sustento en los pecados capitales.
“Quizá más adelante, por cuestiones de derechos de autor, el título cambie en el mismo sentido; pensé en ponerle Ikari, que significa coraje o rabia en japonés, porque el personaje está muy ligado con la cultura pop nipona y al fenómeno del animé, por una serie de los años 90 que se llama Evangelion”, explicó.
El argumento de la novela es muy sencillo, según el creador: son unos muchachos inmersos en la era de la información, que se aburren y empiezan a proyectar instalaciones artísticas, pero en algún momento estas instalaciones comienzan a ser cada vez más y más vandálicas y traspasan lo que sería la mera provocación y terminan de lleno cometiendo delitos, ese paso de las bromas al vandalismo y después al terrorismo.
También hay una historia de autodestrucción personal, “un cierto intento de mi parte de construir la novela de modo que sea como una metáfora en la que cada uno de los siete apartados que la componen vaya construyendo el piso de un edificio, de manera que la novela se construya sobre esos pisos, los cuales llevan el nombre de pecados capitales y de los demonios que, según la clasificación medieval de Binsfield, son los rectores o regentes de estos pecados”.
Tiburcio detalló la estructura de su libro: “Iniciamos con Asmodeo, que es la lujuria, y la novela empieza en ese tono, un poco fuerte y pornográfico. Continúa con la gula, precedida por el demonio Belcebú, y habla no sólo de la comida, sino de drogas; este segundo apartado se centra en la drogadicción en adolescentes. Después viene la avaricia, precedida por un demonio que se llama Mammon, donde aparece el inicio de los proyectos artísticos de los muchachos”.
”Posteriormente se encuentra Leviatán, que precede la envidia; ésta es representada por una mujer que desea la vida del personaje principal, llamado Neko. Luego viene Amón, el demonio de la ira, que es la parte medular de la novela, donde aparece el terrorismo y se desata cierto caos. Después está Belfegor, el demonio de la pereza, apartado donde el personaje, al ser melancólico, hace un examen muy a conciencia de sí mismo, del cual no sale bien librado”, agregó.
”El último apartado o piso de este edificio es el precedido por Lucifer, que es el pecado de la soberbia. La novela termina así, de manera que todo el edificio se cae y los personajes se ven en la necesidad de escapar de la ciudad al verse descubiertos”.
Rafael Tiburcio fue publicado por la editorial Etcétera de Chile, durante 2008, con poetas de la región de Concepción y escritores pachuqueños.
Claves
Influencias
• El escritor Rafael Tiburcio contó que en los tiempos medievales la pereza estaba asociada con la tristeza. Argumentó que la melancolía era considerada como un pecado y ese aspecto buscó rescatarlo en su obra.
• Asimismo relacionó las influencias que relata en su novela con clásicos de la literatura como los libros de Naranja Mecánica, Trainspotting, El club de la lucha, así como Azul casi transparente.
• Consideró que un libro se puede escribir en un año –en referencia al tiempo que dura el apoyo económico del Foecah–, si se tiene la disciplina suficiente. Además buscará concursar en certámenes internacionales.
Pachuca • Diego Castillo
disfruta el sueño...
20101008
Juan Cuervo en Milenio Hidalgo
El día de mañana, sábado 9 de octubre, 70 aniversario del natalicio de John Lennon, el periódico Milenio Hidalgo publicará una especie de entrevista que me hicieron, con fotos y toda la cosa. De antemano un agradecimiento a ese eterno compa que es Diego Castillo por la invitación.
Cómprenlo. Aunque sea nomás por viborear.
Cómprenlo. Aunque sea nomás por viborear.
20101007
taxonomía:
animé,
carne,
divagaciones,
ficción,
música,
videojuegos,
zombis
0
críticas
Subo también a la hermandad la columna de esta semana que, creo, es más pertinente en este espacio, que en una página de perriódico.
P.D. Por cierto, el viernes saldrá en Milenio Hidalgo una entrevista que me hicieron a propósito de la novela que escribo y de la travesía que el libro Voz de jaguar, vuelo de cóndor tuvo que pasar para llegar a Pachuca. Espero que alguien lo vea.
- - -
Post-punk: Ian Curtis y los músicos que, tras la muerte de éste, fundaron New Order, son quizá los verdaderos padres de la música actual, no es exageración, la influencia de Joy Division se puede rastrear en prácticamente todas las bandas en los últimos 30 años, desde Radiohead hasta Interpol, las cuales, en sus inicios interpretaban covers de la banda de Curtis y aceptaban abiertamente su influencia. La División de la alegría, nombre que tomaron de aquellos regimientos del ejército en la Segunda Guerra donde estaban las prostitutas, logró un sonido crudo y atmosférico, muy contenido en estudio y totalmente explosivo en sus presentaciones en directo, que le debe mucho al punk, a los Doors, a los Beatles y a Satán.
Mis recomendaciones personales: Joy Division, Bauhaus, Television, Echo and the Bunnymen, The Cure, Siuxie and the Banshees, Interpol, Arctic Monkeys y Placebo.
Zombis: además de la carne, el latex y el jarabe de maíz en todos sus colores y consistencias, las mejores cosas del género zombi son dos, 1) la ácida crítica a la coyuntura cultural en la que se ambientan y 2) la exposición de la naturaleza humana en su plenitud, el examen moral, pues. La coyuntura cultural nos muestra seres estereotípicos con todos sus errores, esto no puede ser de otro modo pues, de no hacerlo justa así, no serían patentes las consecuencias de sus acciones, que por lo general terminan con el mundo destruido. En cuanto al examen moral de los personajes, es revelador el hecho de que la naturaleza humana se manifieste en toda su plenitud en una situación extrema, un apocalipsis zombi saca lo mejor y lo peor de las personas, sus sentimientos más altos y desinteresados, o su desesperación por aferrarse a su propia vida a cualquier costo.
Mis recomendaciones personales: Zombieland, Planet Terror, Resident Evil (que no es propiamente del género), Zombie Strippers y Plants vs. Zombies.
RPGs: la mejor forma en que se puede perder el tiempo más valioso de la vida es con los videojuegos. La importancia psicológica de estos productos de ficción consiste en la transferencia que uno realiza en ellos, una que resulta a la larga más empática que la que puede causar una telenovela, una película o un libro. Con los avances tecnológicos actuales, por un lado, y la “madurez” de los guionistas de videojuegos por otro, prácticamente todos los videojuegos modernos son como RPGs (Role Playing Games: juegos de rol en los que uno asume la personalidad, características y limitaciones de un personaje en particular y que derivan de viejos juegos de mesa como fueron Calabozos y Dragones, Mascarade o Magic); esto quiere decir que uno asume, más que en cualquier otro género de ocio, la motivación del personaje, una segunda vida, con otras características, que nos satisface aunque sea por breves momentos. Cuando uno enfrenta una pérdida, un duelo, un fracaso, no hay nada mejor que salvar al mundo (o destruirlo, o ser el mejor ladrón de coches o asesino o guitarrista), asumir que existen personas y lugares que pueden ser salvados. Y será aún mejor si el asunto se prolonga durante días y días, de ahí que el RPG es la mejor opción.
Mis recomendaciones personales: Chrono Trigger, Final Fantasy I, IV, VI y VII, Terranigma, Dragon Quest V y VI, The Legend of Zelda (Link to the Past, Ocarine of Time, Wind Waker y Twilight Princess).
rafael tiburcio garcía
Este artículo fue publicado originalmente en el Diario El Independiente de Hidalgo el 8 de octubre del 2010
disfruta el sueño...
P.D. Por cierto, el viernes saldrá en Milenio Hidalgo una entrevista que me hicieron a propósito de la novela que escribo y de la travesía que el libro Voz de jaguar, vuelo de cóndor tuvo que pasar para llegar a Pachuca. Espero que alguien lo vea.
- - -
Animé: un fan contemporáneo de la cultura pop japonesa prefiere el animé por encima del manga. Éste no es, como pudiera creerse, un asunto sencillo. Para la mayoría de las personas la animación nipona no es más que un producto de segunda categoría, mientras que para un otaku es un asunto de llevar toda esa pasión en la piel. Un fan promedio, uno que sabe qué buscar pero no se vestiría como guerrero o muñeca, preferirá la animación sobre el manga (es decir, los comics) por una cuestión tan nimia como el tiempo/esfuerzo que debe dedicarles. Pero no es sólo eso, hay un motivo más: el ritmo narrativo. El animé presenta distintos ritmos de acuerdo con el formato, ya sean capítulos regulares, ovas o películas; en el caso de los dos últimos el ritmo es vertiginoso, mientras que en los capítulos regulares llega a ser de una lentitud a veces desesperante aunque, como beneficio colateral en algunos casos, toma un tono frío e impersonal, que exige mucha atención y deducciones por parte del espectador.
Mis recomendaciones personales: Cowboy Bebop, Full Metal Alchemist, Blood+, Monster, Akira.
Mis recomendaciones personales: Cowboy Bebop, Full Metal Alchemist, Blood+, Monster, Akira.
Y una que no es del género, pero le rinde tributo: Avatar, The Last Air Bender (es decir: ni la peli fanfarrona de James Cameron, ni la superproducción desabrida que se acaba de estrenar, sino la original, la serie de Nickelodeon).
Post-punk: Ian Curtis y los músicos que, tras la muerte de éste, fundaron New Order, son quizá los verdaderos padres de la música actual, no es exageración, la influencia de Joy Division se puede rastrear en prácticamente todas las bandas en los últimos 30 años, desde Radiohead hasta Interpol, las cuales, en sus inicios interpretaban covers de la banda de Curtis y aceptaban abiertamente su influencia. La División de la alegría, nombre que tomaron de aquellos regimientos del ejército en la Segunda Guerra donde estaban las prostitutas, logró un sonido crudo y atmosférico, muy contenido en estudio y totalmente explosivo en sus presentaciones en directo, que le debe mucho al punk, a los Doors, a los Beatles y a Satán.
Mis recomendaciones personales: Joy Division, Bauhaus, Television, Echo and the Bunnymen, The Cure, Siuxie and the Banshees, Interpol, Arctic Monkeys y Placebo.
Zombis: además de la carne, el latex y el jarabe de maíz en todos sus colores y consistencias, las mejores cosas del género zombi son dos, 1) la ácida crítica a la coyuntura cultural en la que se ambientan y 2) la exposición de la naturaleza humana en su plenitud, el examen moral, pues. La coyuntura cultural nos muestra seres estereotípicos con todos sus errores, esto no puede ser de otro modo pues, de no hacerlo justa así, no serían patentes las consecuencias de sus acciones, que por lo general terminan con el mundo destruido. En cuanto al examen moral de los personajes, es revelador el hecho de que la naturaleza humana se manifieste en toda su plenitud en una situación extrema, un apocalipsis zombi saca lo mejor y lo peor de las personas, sus sentimientos más altos y desinteresados, o su desesperación por aferrarse a su propia vida a cualquier costo.
Mis recomendaciones personales: Zombieland, Planet Terror, Resident Evil (que no es propiamente del género), Zombie Strippers y Plants vs. Zombies.
Plus: el trailer (¿fake?) de la película Zombies del Bicentenario.
RPGs: la mejor forma en que se puede perder el tiempo más valioso de la vida es con los videojuegos. La importancia psicológica de estos productos de ficción consiste en la transferencia que uno realiza en ellos, una que resulta a la larga más empática que la que puede causar una telenovela, una película o un libro. Con los avances tecnológicos actuales, por un lado, y la “madurez” de los guionistas de videojuegos por otro, prácticamente todos los videojuegos modernos son como RPGs (Role Playing Games: juegos de rol en los que uno asume la personalidad, características y limitaciones de un personaje en particular y que derivan de viejos juegos de mesa como fueron Calabozos y Dragones, Mascarade o Magic); esto quiere decir que uno asume, más que en cualquier otro género de ocio, la motivación del personaje, una segunda vida, con otras características, que nos satisface aunque sea por breves momentos. Cuando uno enfrenta una pérdida, un duelo, un fracaso, no hay nada mejor que salvar al mundo (o destruirlo, o ser el mejor ladrón de coches o asesino o guitarrista), asumir que existen personas y lugares que pueden ser salvados. Y será aún mejor si el asunto se prolonga durante días y días, de ahí que el RPG es la mejor opción.
Mis recomendaciones personales: Chrono Trigger, Final Fantasy I, IV, VI y VII, Terranigma, Dragon Quest V y VI, The Legend of Zelda (Link to the Past, Ocarine of Time, Wind Waker y Twilight Princess).
Y para los que prefieren otro tipo de retos o contextos: Grand Theft Auto IV, Assasin’s Creed, Halo II, Resident Evil IV y su favorito con guitarras.
rafael tiburcio garcía
Este artículo fue publicado originalmente en el Diario El Independiente de Hidalgo el 8 de octubre del 2010
disfruta el sueño...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

